Discursos que anticipan el pánico

Cuando a mediados del año pasado las grandes figuras de la economía, sin importar sus colores políticos, anticipaban con certeza la llegada de una caída mundial, el relato tocó su fuente más concreta y hasta hoy sobrevivimos en su espera. Como en los míticos cuentos de la antigüedad, la llegada de la tan esperada y crítica caída, es a fin de cuentas una profecía auto cumplida.
¿Por qué asombra una crisis financiera? ¿Por qué es para el mundo tan poco previsible una caída destacada en el país del Norte? Creo que la respuesta está en el mito. La caída que estamos viviendo, no es una simple baja en la cotización de tal o cual empresa, todas las fuentes de enriquecimiento soportan estos vaivenes, y claro que desde la Argentina nada nos asombra. Pero, hay una fuente de verdad que es compleja de aceptar, es nada más y nada menos que "la debilidad en los fuertes".
La historia, especialmente desde su verdad económica, funciona como un sube y baja donde algunos conocen el cielo a costa del infierno para tantos otros. La receta puede ser, o bien convertirse en equilibrista para soportar cualquier cambio de turno en las fuerzas que luchan por "El Gran Salto"; o bien, destinarse a recorrer el planeta como un buen sabueso en búsqueda de grandes ganancias. Siempre que creamos más fuerte estos relatos, más entidad le ofrecemos a discursos ajenos que anticipan la muerte, que conducen al pánico, que hablan de historias de las que no somos parte integral, más que en la puerta trasera a la espera de los restos que deja el Rey.
Aquellos que nos han contado la historia, quienes nos han inscripto en el libro de los inestables, los mismos que nos han condenado al juego de "Simon dice" a cambio de un préstamo eterno, ellos mismos no pueden llamarse más "Los Grandes", y eso no es fácil de comprender. No hay temor más fuerte que la pérdida del líder, no hay rumbo más difícil de seguir que el que desconoce el destino.
Debajo de estas frases se escapa la pregunta. ¿Cuánto tiempo más esperaremos para ser escritores de la propia historia? La profecía auto cumplida de la total hecatombe puede ser también la nueva profecía, la de la pérdida de relatos impuestos, la fuerza del auto relato, la fuerza de un nuevo discurso que parta de un nosotros real y fiel. Un buen camino para evitar el temor es contar un nuevo cuento, olvidar el cataclismo en los brazos de la autonomía. Un cuento complejo, fuerte y audaz.
Utopías??
"Un Lugar en el Mundo" - Fuente: YouTube


